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Cómo fijar un objetivo de lectura que de verdad disfrutes

Libros, páginas u horas a la semana: cómo elegir, cómo dimensionarlo a partir del año pasado y qué hacer cuando el año no sale como estaba previsto.

Contenido

La respuesta corta

Decide para qué es el objetivo y luego elige la unidad que le sirva: libros si buscas variedad, páginas si tus libros varían mucho de extensión, horas a la semana si quieres que la lectura forme parte habitual de tu semana. Dimensiónalo a partir de lo que leíste el año pasado, un poco por encima, y revísalo una vez al mes. Un objetivo es una dirección, no un examen.

Decide para qué es el objetivo

Antes de elegir un número, termina esta frase: Quiero un objetivo de lectura porque… La mayoría de las respuestas caen en unos pocos grupos. Quieres leer más a menudo. Quieres acabar con la pila de libros que ya tienes. Quieres probar libros que normalmente no elegirías. O simplemente quieres un registro del año.

Cada una apunta a un tipo de objetivo distinto. Si quieres leer más a menudo, un número de libros encaja mal, porque una novela larga puede hacer que un buen mes parezca uno malo. Si quieres un registro, quizá no necesites ninguna meta, solo la costumbre de anotar lo que terminas.

Escribe el motivo junto al número. En septiembre, cuando te preguntes si el objetivo sigue teniendo sentido, el motivo es con lo que lo vas a contrastar.

Libros, páginas u horas

Hay tres formas habituales de contar, y cada una premia un tipo de lectura distinto.

Qué tipo de objetivo de lectura elegir
ObjetivoEncaja siOjo con
Libros al añoBuscas variedad, o una cifra sencilla que mirar al finalTe empuja hacia libros cortos y te aleja de los largos
Páginas al añoTus libros varían mucho de extensiónLas ediciones tienen distinto número de páginas, y los audiolibros no encajan
Horas a la semanaQuieres que la lectura forme parte habitual de tu semanaExige anotar más o menos cuánto lees

Los libros al año son lo más conocido y lo más fácil de recordar, y funcionan mejor cuando los libros que piensas leer tienen una extensión parecida. Las páginas son más justas con los libros largos, pero resultan incómodas para los audiolibros y para los ebooks cuyas páginas se reajustan. Las horas a la semana miden lo que la mayoría de la gente quiere de verdad, más tiempo leyendo, y les da igual si ese tiempo fue a un thriller o a un libro de historia de mil páginas.

Elijas lo que elijas, mantén una sola unidad todo el año. Cambiarla en junio hace imposible comparar la primera mitad con la segunda.

Dimensiónalo con las cifras del año pasado

El mejor punto de partida es lo que leíste de verdad el año pasado, no lo que te habría gustado leer. Si no llevaste ningún registro, cuenta los libros que recuerdas haber terminado y echa un vistazo a tus estanterías. Basta con una cifra aproximada.

Luego convierte esa cifra en tiempo. Multiplica los libros que terminaste por su extensión habitual, divide entre tu ritmo en páginas por hora y vuelve a dividir entre 52. Esas son las horas a la semana que de verdad te llevó la lectura.

El año pasado

  • 18 libros
  • unas 300 páginas cada uno
  • 40 páginas por hora
Páginas leídas
18×300=5400 páginas
Horas leídas
5400÷40=135 horas
Cada semana
135÷52≈2,6 horas
Cada día
135×60÷365≈22 min

Un objetivo de 20 librosOBJETIVO

2,9 horas a la semana25 min al día

La lectura del año pasado, convertida en tiempo. Un objetivo de dos libros más pide unos 17 minutos más a la semana.

Aquí, 18 libros de unas 300 páginas a 40 páginas por hora suman 135 horas en el año: algo más de dos horas y media a la semana, o unos 22 minutos al día. Un objetivo de 20 libros pide unas 150 horas, algo menos de tres horas a la semana.

Un buen objetivo queda un poco por encima del año pasado, entre un 10 y un 20 por ciento más. Los grandes saltos, como duplicar tus libros, rara vez pasan de febrero, porque dan por hecha una vida lectora que todavía no tienes. Siempre puedes subir un objetivo que estás superando con holgura.

Herramienta gratuitaCalculadora de objetivo de lecturaIntroduce un objetivo y mira lo que te pide cada semana y cada día.

Hazle un hueco

Un objetivo solo cambia algo si cambia cuándo lees. Mira una semana normal y busca de dónde podrían salir las horas. La mayoría de la gente las encuentra en los mismos sitios: el trayecto al trabajo, la media hora antes de dormir, la pausa de la comida, una mañana de fin de semana antes de que se levante nadie.

Asocia la lectura a algo que ya haces cada día. Cuando me meto en la cama, leo es más fácil de mantener que leer 30 minutos al día, porque el momento se elige solo. Ten el libro que estás leyendo donde ocurre ese momento: en la almohada, en el bolso, a un toque en el móvil.

El número importa menos que el momento del día en que vive la lectura.

Las sesiones cortas cuentan. Diez minutos en el tren, cinco veces a la semana, son casi una hora. En un año son dos o tres libros más sin tener que encontrar ni una sola tarde libre.

Libros largos, relecturas y otros casos complicados

Libros largos

Con un objetivo en libros, una novela de 900 páginas puede parecer que te cuesta tres. Cambia a horas o a páginas, o decide de antemano que un libro muy largo cuenta doble. Lo importante es no saltarte nunca el libro que más te apetece leer por cómo puntúa.

Relecturas

Cuéntalas. Una relectura es un libro entero leído, y a menudo una lectura mejor que la primera. Si llevas un registro, márcala como relectura para distinguirlas más adelante.

Libros que no terminas

Dejar un libro que no funciona es una buena decisión, no un fracaso. No suma a un recuento de libros, pero las horas que le dedicaste siguen siendo tiempo de lectura. Un objetivo en horas las cuenta tal cual; con un objetivo en libros, anótalos igualmente y sigue adelante.

Audiolibros

Un audiolibro es un libro leído. Para un objetivo en horas, cuenta el tiempo que de verdad pasaste escuchando, sea cual sea la velocidad de reproducción.

Listas de retos

Las listas como un libro de cada continente o doce clásicos son objetivos de otro tipo. Llévalas junto a una cifra sencilla, no en su lugar, y que sean lo bastante cortas para aportar variedad sin elegir cada libro por ti.

Revísalo una vez al mes

Mira tu objetivo una vez al mes, no cada día. La vista diaria oscila muchísimo: un fin de semana largo de lectura y vas por delante; una semana ajetreada y vas por detrás. Un mes lo equilibra.

Hazte tres preguntas. ¿Cuánto he leído? ¿Lo he disfrutado? ¿El objetivo sigue apuntando adonde quiero ir? La segunda es la que más importa. Si vas al ritmo pero estás leyendo con prisa libros que preferirías saborear, el objetivo es demasiado alto.

Cambia el objetivo cuando cambie tu año

Un objetivo fijado en enero es una suposición sobre un año que todavía no ha pasado. Un trabajo nuevo, un bebé, una enfermedad o una mudanza cambian el tiempo que tienes, y el objetivo debería seguirlos. Bajarlo en julio no es rendirse; es actualizar un plan con mejor información.

Una regla sencilla: a finales de junio, duplica lo que llevas leído. Si el resultado queda lejos de tu objetivo, en cualquier dirección, mueve el objetivo a algún punto entre los dos.

Si te quedas atrás

Quedarse atrás es normal. Casi todos los años tienen una temporada en la que la lectura decae, y normalmente vuelve por sí sola.

Resiste la tentación de ponerte al día con libros cortos que no te interesan: alcanzas el número y pierdes el sentido. Mira solo el mes que viene. ¿Cuánto es cómodo leer en las próximas cuatro semanas? Y luego lee el libro que de verdad te apetece.

Si en otoño sigues muy por detrás, baja el objetivo. Uno que alcanzas con libros que disfrutaste vale más que uno que cumples leyendo cosas que no te apetecían.

Preguntas

¿Cuántos libros debería proponerme leer al año?

Parte de lo que leíste el año pasado y añade entre un 10 y un 20 por ciento. No hay un número correcto: seis libros que disfrutas valen más que cincuenta leídos con prisa. Para ver qué supone un objetivo en horas a la semana, prueba la calculadora de objetivo de lectura.

¿Es mejor fijar un objetivo en libros o en horas?

Los libros son sencillos y fáciles de recordar. Las horas a la semana son más justas con los libros largos y con los que no terminas, y miden el tiempo dedicado a leer, que suele ser lo que la gente quiere aumentar.

¿Los audiolibros cuentan para un objetivo de lectura?

Sí. Cuéntalos como libros, o cuenta el tiempo que pasaste escuchando si tu objetivo es en horas.

¿Cuentan los libros que no terminé?

No suman a un recuento de libros, pero el tiempo que les dedicaste sigue siendo lectura. Un objetivo en horas lo incluye automáticamente.

¿Qué hago si voy muy por detrás?

Baja el objetivo. Está para ayudarte a leer más de lo que disfrutas; si empieza a ir en contra de eso, cambia el número, no los libros.

¿Necesito registrar mi lectura para mantener un objetivo?

Un registro ligero ayuda: la fecha, el libro y más o menos cuánto leíste. Cómo registrar tu progreso de lectura explica qué vale la pena apuntar.

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