Cómo registrar tu progreso de lectura
Páginas, porcentajes o tiempo: cómo elegir, cuándo apuntarlo y qué te deja ver un buen registro.
Contenido
La respuesta corta
Elige una unidad para cada libro: páginas para el papel, porcentaje para los ebooks y tiempo para los audiolibros. Apunta dónde lo dejaste al final de cada sesión de lectura, con la fecha. Ese registro continuo es el que muestra tu ritmo y te dice cuándo es probable que termines.
Elige una unidad por libro
La unidad importa menos que usar la misma de principio a fin. Cambiar a mitad de camino, por ejemplo de páginas a porcentaje, hace que tu historial sea difícil de comparar. Elige la que tu edición muestre con más claridad.
| Unidad | Ideal para | Ojo con |
|---|---|---|
| Páginas | Libros impresos | Cada edición tiene un número de páginas distinto |
| Porcentaje | Ebooks, o cualquier libro con un final poco claro | Con las notas finales, el 90 % puede ser el final real |
| Tiempo | Audiolibros | La velocidad de reproducción cambia lo que vale una hora |
Elijas lo que elijas, anota el punto final una vez, al empezar: la última página, el 100 % o la duración total del audiolibro. El progreso solo tiene sentido frente a una meta, y apuntarla al principio te ahorra buscarla después.
Si lees un mismo libro en dos formatos, un ebook en el tren y un libro de bolsillo en casa, regístralo todo en porcentaje. Es la única unidad que comparten ambas ediciones.
Apúntalo cuando pares
El momento más fiable para registrar el progreso es justo cuando cierras el libro. Un día después recordarás el capítulo, pero no la página, y una semana de números a ojo acaba siendo un registro del que no te puedes fiar.
Si puedes, anota también cuánto tiempo has leído. Las páginas solas dicen hasta dónde llegaste; páginas y minutos juntos dicen a qué velocidad.
Haz que cada entrada sea tan breve que de verdad la hagas: la fecha, la página en la que paraste y los minutos si los sabes. Todo lo que lleve más tiempo que cerrar el libro es un hábito que no sobrevivirá a la segunda semana.
Guarda un historial, no un número
La mayoría de la gente solo registra su página actual y la sobrescribe cada vez. Conserva en cambio cada actualización, cada una con su fecha. Una lista de entradas muestra cosas que un solo número no puede: la semana en que te atascaste, el fin de semana en que leíste un tercio del libro, el ritmo que coges cuando una historia te atrapa.
Un número de página te dice dónde estás. Un historial te dice cómo llegaste hasta ahí.
Nada de esto tiene que ser exacto. Basta con una hora aproximada de inicio y de fin: el valor está en tener muchas entradas, no entradas perfectas.
Usa tu ritmo para estimar lo que te queda
Con las páginas y los minutos de unas cuantas sesiones, la cuenta es sencilla. Divide las páginas que leíste entre las horas que dedicaste y tendrás tu ritmo. Divide las páginas que te quedan entre ese ritmo y tendrás el tiempo restante.
Para el libro de arriba: 48 páginas en 80 minutos son unas 36 páginas por hora, y 75 páginas restantes son algo más de dos horas.
Tu ritmo irá variando. Los capítulos densos, un estilo al que no estás acostumbrado o un libro en tu segunda lengua te frenan, y la segunda mitad de una novela suele ir más rápida que la primera. Calcúlalo a partir de tus últimas sesiones y no del libro entero, y toma el resultado como una estimación, no como una fecha límite.
Herramienta gratuitaCalculadora de tiempo de lecturaIndica tu libro y tu página para ver el tiempo restante y una fecha probable de fin.Casos complicados
Introducciones y notas finales
Fija la extensión del libro en la última página que piensas leer, no en la última página impresa. Si no, cualquier libro con 40 páginas de notas parecerá sin terminar.
Relecturas
Empieza un registro nuevo en lugar de reiniciar el anterior. Comparar dos lecturas del mismo libro es una de las cosas más interesantes que puede mostrar un historial.
Libros que dejas a medias
Márcalos como sin terminar y conserva la página a la que llegaste. Sigue siendo lectura, y sigue contando en el tiempo que le dedicaste.
Varios libros a la vez
Lleva un historial distinto para cada uno. El ritmo de un libro dice poco de otro, sobre todo cuando uno es una novela y el otro un ensayo que lees despacio, lápiz en mano.
Preguntas
¿Cada cuánto debo actualizar mi progreso de lectura?
Una vez por sesión de lectura, cuando paras. Hacerlo más a menudo aporta poco; hacerlo menos vuelve el registro poco fiable.
¿Basta con una hoja de cálculo?
Sí. Con columnas para la fecha, el libro, la página inicial, la página final y los minutos cubres todo lo que explica esta guía.
¿Cuál es un ritmo de lectura normal?
Varía mucho según el lector y el libro. Mide el tuyo durante unas cuantas sesiones en lugar de compararlo con una media. Para convertir un ritmo en tiempo restante, prueba la calculadora de tiempo de lectura.
¿Registro páginas o tiempo?
Ambas cosas, si puedes. Las páginas muestran cuánto has avanzado; los minutos a su lado son lo que convierte el registro en un ritmo.
¿Registrar la lectura le quita la gracia?
Puede pasar, si los números se convierten en el objetivo. Limita cada entrada a unos segundos al parar y repasa el historial solo cuando te pique la curiosidad.